¿Qué es el Daño Moral?



Luis contrató una empresa de medicina prepaga, pensando en la tranquilidad que significaría contar con una cobertura integral ante cualquier problema de salud.


Todo fue bien durante un tiempo, hasta que le negaron la provisión de un stent.


Como esta cobertura se halla incluida en el Plan Médico Obligatorio, decidió iniciar acciones legales contra la empresa de medicina prepaga y reclamó, entre otros rubros, una indemnización por daño moral.


Pero ¿qué es el dañó moral exactamente? 


Se trata de la lesión a los sentimientos, al honor o a las afecciones legítimas. Es decir, cuando alguien nos niega un derecho legítimo de forma tal que afecta nuestra vida, este hecho nos produce sentimientos de angustia, dolor, y afecta en forma negativa nuestro estado de ánimo.


La indemnización del daño moral busca resarcir esa afectación al ánimo que, de no haber ocurrido el hecho, la acción o la omisión no hubiéramos tenido que soportar.


Si bien, generalmente se reclama junto con otros daños (por ejemplo, daño material, psicológico, etc) la ponderación del daño moral es independiente de éstos. Está más relacionado con las características del hecho y de la persona afectada. Como se relaciona con afecciones a los sentimientos es más complicado determinar el monto a reclamar. 


En el reciente fallo judicial  “Roldán Luis María c/ Galeno Argentina Sociedad Anónima (Plan Tim) s/ ordinario”, se decidió que “a los fines de la fijación del quantum indemnizatorio debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio del daño moral, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste”.


A ello, los camaristas añadieron que “se debe proceder con estrictez y es a cargo de quien lo reclama su prueba concreta”, a la vez que “debe probarse de alguna manera su cuantía o, cuando menos, las pautas de valoración que permitan al Juzgador proceder a su determinación ya que “de otra manera la indemnización podría configurar una confiscación o enriquecimiento sin causa a favor del reclamante”.

En la sentencia del 14 de marzo pasado, los magistrados  remarcaron que “no cabe aplicar pautas matemáticas para cuantificar el daño, sino es preciso valorar las circunstancias de la causa, pues la cuantía de la reparación depende de la gravedad de la culpa y de las características de las partes; factores éstos que deben juzgarse a la luz del prudente arbitrio de los Jueces”, ya que “se trata, en definitiva, de conciliar el derecho de los individuos a no sufrir daños injustos con el interés general de no facilitar la impunidad del causante de éstos”.

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