¿Por qué no conviene una sociedad de hecho?



Las sociedades no constituidas regularmente o “irregulares” son aquellas que para su constitución y funcionamiento no siguen los recaudos dispuestos por la Ley de Sociedades Comerciales (19.550).

Quienes constituyen este tipo de sociedades -siendo las Sociedades de Hecho el mejor exponente- asumen serios riesgos, comprometiéndose por las operaciones realizadas, y asumiendo una responsabilidad personal frente a los terceros contratantes sin poder invocar el beneficio de excusión previsto en el artículo 56 de la Ley de Sociedades Comerciales (19.550).

Dicho beneficio es una facultad que tienen los socios de exigir a los terceros acreedores de una sociedad que no se apoderen ni ejecuten los bienes particulares de cada socio si en primer lugar no han ejecutado los bienes de la sociedad y este beneficio sólo se puede utilizar si la sociedad está constituida legalmente, es decir, si su contrato social responde a los lineamientos de la ley y está debidamente inscripta en la Inspección General de Justicia.

La ley 19.550, al regular las sociedades no constituidas regularmente, establece que los socios y quiénes contrataron en nombre de la sociedad, quedarán obligados ilimitada y solidariamente, es decir, que cualquiera de los socios responde, inclusive con sus propios bienes, por las operaciones sociales efectuadas, no pudiendo invocar el beneficio de excusión, ni las limitaciones fundadas en el contrato de la sociedad.

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