¿Quién debe pagar el crédito hipotecario en caso de divorcio?



Transcribo íntegramente una nota publicada en iProfesional.com que me pareció excelente para explicar qué pasa con el crédito hipotecario en caso de divorcio:

En una pareja, todo se construye de a dos. Y, mientras el amor reine, es común pensar en casamiento, en una linda fiesta, en adquirir una vivienda, tener hijos... En fin, construir una vida y envejecer juntos.


No obstante, a veces, las cosas pueden tomar otra tonalidad y lo que era "color de rosa" puede cambiar de tonalidad en caso de un divorcio.

La pregunta que surge, casi inmediatamente, es qué sucederá con los chicos. Pero también nacen dudas respecto de qué pasarán con los bienes adquiridos. Y más incertidumbre se creará si existen otras circunstancias, como ser, qué sucede si los cónyuges están pagando un crédito hipotecario, es decir, quién se hace cargo de las cuotas que faltan para cancelar el préstamo.

En España, por ejemplo, existía una controversia al respecto, hasta que un reciente fallo puso fin al asunto y determinó que el pago de las cuotas de la hipoteca contratada por ambos cónyuges para adquirir la vivienda familiar constituye una deuda de la sociedad ganancial y no una carga del matrimonio, por lo que en caso de divorcio deberán ser abonadas por partes iguales.

Ahora bien, la gran incógnita que se genera es qué sucede en la Argentina.

Consultados al respecto por iProfesional.com, los especialistas explicaron que los pagos de las cuotas de los créditos puede recaer sobre uno u otro cónyuge, e incluso sobre ambos, dependiendo de cuándo se adquiera el bien o de las modalidades del divorcio.

Vale aclarar que en la sociedad conyugal existen dos tipos de bienes: propios y gananciales. Los primeros son aquellos con los que cada uno llega al matrimonio -es decir, todo lo que tenía antes de casarse- y los que adquieran durante el mismo a título gratuito (una donación) o por una causa o título anterior al inicio del vínculo (un juicio laboral, por citar un ejemplo).

En tanto, los gananciales son los que se adquieren durante el matrimonio a título oneroso. Dentro de estos bienes se pueden incluir los sueldos y haberes de ambas partes.

Dime cuándo se adquirió el bien y te diré quién paga

A la hora de analizar la situación, Eduardo Borda, socio del Estudio Cremades & Calvo - Sotelo/Borda puso énfasis en aclarar que todo dependerá del origen de la deuda, es decir, si nació antes o después de consumado el matrimonio.

"Si fue antes, el bien se considera propio. Ahora bien, si se pagaron cuotas durante el matrimonio, se suponen que provienen de la sociedad conyugal y, de separarse, la otra parte tendrá un crédito al momento de la división de bienes, equivalente a la mitad del valor abonado durante el vínculo", resaltó el experto.

Por otro lado, explicó que "si la compra es durante el matrimonio, se presupone que los bienes son gananciales. Por esta razón, las cuotas deberán pagarla ambos cónyuges, aún si el compromiso fue asumido por una de las partes. Si se divorciaran y no se definiera quién se quedará con el inmueble, ambos deberán hacerse cargo de las cuotas del crédito".

"Así haya sólo un deudor hipotecario, ese bien es de los dos porque se adquiere mientras la sociedad tiene vigencia. Es 50 y 50 y la obligación sigue siendo conjunta", indicó Borda.

Para graficarlo, el experto propuso el siguiente ejemplo: "si Juan y María sacan un crédito para pagar un departamento que adquieren durante su matrimonio, luego se divorcian y Juan sigue pagando solo la cuota, aunque el departamento es de los dos, Juan puede reclamarle a María el 50% de lo abonado en más (es decir, lo que pagó el solo)".

Sin embargo, las cosas pueden ser diferentes. Al respecto, Borda sugirió el siguiente ejemplo: "Durante el matrimonio se saca un préstamo hipotecario para adquirir una vivienda. Las cuotas pagadas durante el matrimonio hasta el divorcio se entiende pagadas por ambos, sea quien fuere quien las abonó, pues se presume que los fondos provinieron de la sociedad conyugal. Ahora bien, si luego del divorcio por dos años Juan pagó las cuotas por un monto total de $100.000 y aún se adeudan unos $50.000 del préstamo, al decidir la venta se cancelará primero el préstamo hipotecario, luego Juan podrá solicitar la compensación del 50% que le correspondía abonar a María durante esos dos años y finalmente se dividirán la mitad del saldo de la venta para cada uno. Imaginemos que se vende la propiedad y luego de los gastos propios de la venta queda un saldo de $200.000. Primero, se destinará el valor recibido a cubrir la deuda ($50.000). Después, habría que devolver a Juan la mitad de lo que él pagó después del divorcio y que correspondía a María ($50.000). En este caso, como Juan se hizo cargo del 100% deberá pedir al juez interviniente que se le devuelvan los $50.000 abonados en concepto del porcentaje (50%) de cuotas correspondientes a María. El resto ($100.000) deberá, si, distribuirse entre las dos partes".

"Lo que hay que tener en cuenta, y es muy importante que así sea, es la fecha de divorcio, momento en el que se disuelve la sociedad conyugal", remarcó el especialista.

Y concluyó: "Normalmente, se llega a un acuerdo para definir quién se queda con la propiedad y, por ende, quién se hará cargo de las cuotas hipotecarias".


Con acuerdo o sin acuerdo, esa es la cuestión

Por otra parte, Daniela Darago, socia del estudio Cerutti - Unamuno - Darago, destacó la importancia de las condiciones en que se lleva adelante el fin del vínculo matrimonial, ya sea con mutuo acuerdo o de forma contradictoria.

"En el primero, los cónyuges se presentan conjuntamente y resuelven qué sucederá con los hijos (si los tienen) y con los bienes", explicó.

"Respecto de los hijos, deberán acordar la cuota alimenticia y el régimen de visitas. En caso de bienes, pactarán quién se quedará con ellos y, en caso de que exista un crédito hipotecario aún pendiente de pago, quién se hará cargo de las cuotas. Acá pueden definir que sean ambos (y en qué proporción) o sólo uno de ellos", señaló la especialista.

"Ahora bien -continuó la experta-, si existe un divorcio contradictorio es distinto. Acá uno de los cónyuges demandará al otro, para lo cual deberá alegar una causal (que puede ser adulterio, atentado contra su vida o la de sus hijos por parte del otro cónyuge, instigación a cometer un delito, abandono malicioso o injuria)".

"El juez de la causa deberá decidir, en base a las pruebas presentadas, quién es el responsable del divorcio y le impondrá alguna pena. Una puede ser, justamente, que abone las cuotas del crédito hipotecario. En este caso, el que tiene la última palabra es el juez", concluyó Darago.


Divorcio, separación e hijos

Lejos de las controversias que se generan al momento de dividir los bienes, existe también dudas a la hora de determinar quiénes deben afrontar las cargas impositivas en el pago anual del Impuesto a las Ganancias, siempre que se trate de parejas divorciadas o separadas.

Andrés Edelstein, socio de PWC, explicó cuáles son las inquietudes en esto casos y cuáles las soluciones propuestas:

¿Qué sucede en caso de divorcio respecto de los bienes, ingresos y ahorros que eran gananciales?

En el caso de disolución de la sociedad conyugal, por separación legal o divorcio, le corresponderá a cada parte el 50% de los beneficios y/o bienes gananciales.Y en función de ello tributará cada cónyuge por su parte. Esto es lo que se conoce como la separación judicial de bienes.


¿Qué sucede en el caso de una separación de hecho?

Si no existe una separación judicial de los bienes, las ganancias producidas por los mismos deberán seguir siendo declaradas por el marido.


¿Cuál es el tratamiento fiscal en caso de convivencia? ¿Y para las uniones de hecho acreditadas ante un juzgado?

La sociedad conyugal se configura con el matrimonio. Consecuentemente, en las situaciones antes descriptas, cada cónyuge declarará sus ganancias considerando que no existe tal vínculo.


¿Cuál de los cónyuges puede deducirse en su declaración jurada de Ganancias a los hijos tratándose de casados, separados, divorciados, solteros y concubinos?

La Ley del Impuesto a las Ganancias indica que la deducción puede ser efectuada por el cónyuge que tenga el hijo a su cargo. En el caso de matrimonios legalmente constituidos, la deducción pueden efectuarla ambos.

Fuente: iProfesional.com

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